El caso tipo es el de una mujer que entra a dar a luz en
determinada institución, pública o privada.
Días después de nacer el niño
aparece el médico, que le comunica a la madre que su bebé tiene una
complicación respiratoria, en la cabeza o cosa tan «absurda» como una otitis.
Le dice a la madre que tiene que llevarse al niño a cuidados intensivos.
No
volverá.
El médico aparecerá para informarle de que el niño había fallecido,
que habían intentado hacer todo lo posible... Esos matrimonios, primerizos, confiaban
en el médico y en la institución.
-¿Y los matrimonios que dudaban?
-Les enseñaban una partida de defunción falsa.
-¿Y si seguían insistiendo?
-Pues se daban casos tan tétricos como enseñar un niño
muerto (que no era el hijo que le habían arrebatado a la madre) extraído de un
congelador. Lo arropaban y se lo llevaba a las mujeres que habían dado a luz.
Algunas madres dicen que lo veían demasiado grande como para ser un bebé de
días, y otras confesaron que al besarlo su piel era extraordinariamente fría y
congelada como para haber fallecido, supuestamente, unas horas antes.
-¿Y qué hacían las mafias con el niño robado?
-Aquella criatura, de forma inmediata, se la entregaban a
los «nuevos padres», que ya habían sido previamente concertados a cambio de
dinero, sin ningún tipo de papel. Esos padres se lo llevaban e inscribían al
bebé como propio.
¿Cómo «engañaban» al Registro Civil?
-Era muy fácil también: los padres iban con la criatura que
no era su hijo, y con un parte de alumbramiento falsificado por el propio
médico o por una matrona en la ciudad donde lo iban a inscribir.
-¿Quiénes integraban esas mafias?
-Médicos, intermediarios que captaban a los padres... No
podemos culpar a la Iglesia, aunque muchas órdenes religiosas trabajaran en
aquella época como auxiliares de enfermería.
-¿Y vincularlas a la Memoria Histórica?
-Me parece absurdo, y una vía jurídica equivocada.
Hay una
tendencia por inercia de echar la culpa a un régimen fascista, y no es así.
Eran mafiosos, como los que compran diamantes y los venden.
Se trataba de
mafias económicas, en las que incluso se enriqueció una comunista, una ex
maqui, que estuvo primero en prisión.
Eran mafias para ganar dinero.
No se
pueden vincular con el franquismo porque las autoridades castigaban este
delito.
De hecho ha habido presuntos implicados que eran comunistas, maquis, y
luego se han dedicado —están identificados— a vender niños: y lo ponemos en
conocimiento del fiscal. Mafias interconexionadas.
-¿La impunidad era absoluta?
-Absolutamente.
El engaño era fácil porque la mujer que
entraba a dar a luz se fiaba de su médico.
-¿Qué ha sido de los responsables de la trama?
-Algunos siguen vivos, ejerciendo como ginecólogos.
Uno de
los presuntos implicados acaba de dimitir de su cargo político antes de... El
ADN es una prueba irrefutable; muchos médicos firmaron partes de alumbramiento
que se utilizaron para hacer inscripciones falsas, y es imposible que se escape
prueba tan radical.
Hay cientos de testimonios que los inculpan. No me gustaría
estar en su piel.
-¿Se conocen los nombres de los criminales?
-Sí. De hecho, en las hojas de cada afectado se dan nombres
y apellidos de médicos, auxiliares, etc... que formaban parte de esas mafias.
El Ministerio Fiscal tiene la obligación de actuar de oficio cuando conoce un
delito. Le demostramos al fiscal que esta trama existía. Su actuación debe ser
unánime.
-¿Tienen ganas de castigar?
-No. El objetivo es descubrir la verdad.
Piensen en sus
hijos que están viendo la televisión, paseando por el parque... y que por culpa
de una persona determinada usted se habría perdido los cinco, diez, quince años
de su juventud.
Es uno de los delitos más graves: separar con engaño a un hijo
de su madre. Después de matar, el peor crimen.
La sombra de las dudas
Lleva 15 años buscando los orígenes biológicos de hijos
adoptados.
El abogado Enrique J. Vila Torres es uno de ellos. ¿Y usted?
Si este test le sale positivo en su mayoría, dude.
1: Que no haya parecido físico con ninguna rama de su
familia.
2: Que no haya constancia gráfica, fotográfica o videográfica
del embarazo de la madre.
3: Cuando se es hijo único (normalmente solo se robaba un
niño).
4: Cuando hay una diferencia de edad muy grande con los
padres.
La decisión de adoptar la toman los padres cuando ya no
pueden concebir un hijo y pasados los 40 años deciden adoptar.
5: Cuando la inscripción se produce en una ciudad diferente
al domicilio habitual de los padres.
Enrique J. Vila relata la epopeya de las adopciones falsas
en la España del siglo XX en «Historias robadas» (Temas de Hoy).
«No queremos sustituir a ningún padre, queremos saber de
dónde venimos. Sin morbo».
Zerezas.
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Fuentes
abc.es/20110202/sociedad/abci-vila-torres-201102020354.html
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