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Irena Sendler, la Heroina Desconocida y no Reconocida.

11/2/11 0 comentarios
Mientras la figura de Oscar Schindler era aclamada por el mundo
gracias a Steven Spielberg, quien se inspiró en él para hacer la
Imagenes de Irena Sindler.
para hacer la película que conseguiría siete premios Oscar en 1993,
narrando la vida de este industrial alemán que evitó la muerte de 1,000 judíos en los campos de concentración,
Irena Sendler seguía siendo una heroína desconocida fuera de Polonia

y apenas reconocida en su país por algunos historiadores,  ya que los años de oscurantismo comunista habían borrado su hazaña de los libros oficiales de historia. Además ella nunca contó a nadie
nada de su vida durante aquellos años.
Sin embargo, en 1999 su historia empezó a conocerse,

curiosamente, gracias a un grupo de alumnos de un instituto de Kansas
y a su trabajo de final de curso sobre los héroes del Holocausto.
En su investigación consiguieron muy pocas referencias sobre Irena.
Sólo había un dato sorprendente: había salvado la vida de 2,500 niños.

Cómo es posible que apenas hubiese información sobre una persona así?
La gran sorpresa llegó cuando tras buscar el lugar de la tumba de Irena,
descubrieron que no existía dicha tumba, porque ella aún vivía.

Era una anciana de 97 años que residía en un asilo del centro de Varsovia,
en una habitación donde nunca faltaron ramos de flores
y tarjetas de agradecimiento procedentes del mundo entero.

Irena Sendler o Sendlerowa (Varsovia, 15 de febrero de 1910 – falleció, 12 de mayo de 2008), conocida como “El Ángel del Ghetto de Varsovia”, fué una enfermera polaca que durante la Segunda Guerra Mundial ayudó y salvo a niños judíos.

Bus Departamento B.Social.
Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia,
el cual  manejaba los comedores comunitarios de la ciudad.

En 1942 los nazis crearon un ghetto en Varsovia. Irena, horrorizada por las condiciones en que se vivía allí, se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos.

Consiguió identificaciones de la oficina sanitaria, una de cuyas tareas era la lucha contra las enfermedades contagiosas.
Como los alemanes invasores tenían miedo de una posible epidemia de tifus, permitían que los polacos controlaran el recinto.

Pronto se pondría en contacto con familias a las que les ofreció llevar a sus hijos
fuera del ghetto…Pero no les podía dar garantías de éxito.
Era un momento horroroso, debía convencer a los padres de que le entregaran sus hijos, y  ellos le preguntaban:

"Puedes prometerme que mi niño vivirá…?"
pero qué podía alguien prometer cuándo ni siquiera se sabía si lograrían salir del ghetto.
Lo único cierto era que los niños morirían si permanecían en él.
Las madres y las abuelas no querían desprenderse de sus hijos y nietos. Irena las entendío perfectamente, pues ella misma era madre, y sabía perfectamente que, de todo el proce
so que ella llevaba a cabo con los niños, el momento más duro era el de la separación.
Algunas veces, cuando Irena o sus chicas volvían a visitar a las familias para intentar hacerlas cambiar de opinión, se encontraban con que todos habían sido llevados al tren que los conduciría a los campos de la muerte.
Cada vez que le ocurría algo así, luchaba con más fuerza por salvar a más niños.
Comenzó a sacarlos en ambulancias como víctimas de tifus, pero pronto se valió de todo lo que estaba a su alcance
para esconderlos y sacarlos de allí: cestos de basura, cajas de herramientas,
cargamentos de mercaderías, sacos de patatas, ataúdes... en sus manos cualquier elemento se convertía en vía de escape.

Logró reclutar al menos una persona
de cada uno de los diez centros del Departamento de Bienestar Social.
Con su ayuda, elaboró cientos de documentos falsos con firmas falsificadas
dándole identidades temporarias a los niños judíos.
Irena y sus Niños.
Irena vivía los tiempos de la guerra pensando en los tiempos de la paz. Por eso no le bastaba solamente mantener a esos niños con vida.

Quería que un día pudieran recuperar sus verdaderos nombres,
su identidad, sus historias personales, sus familias.
Anotaba los datos en pequeños trozos de papel y los guardaba dentro de botes de conserva que luego enterraba bajo un manzano en el jardín de su vecino.
Allí aguardó, sin que nadie lo sospechase, el pasado de 2,500 niños… hasta que los nazis se marcharon.
 De repente los Nazis, descubrieron sus actividades, fue detenida,
Irena era la única que sabía los nombres y las direcciones
de las familias que albergaban a los niños judíos;

Soportó la tortura y se rehusó a traicionar a sus colaboradores o a cualquiera de los niños ocultos. Nadie pudo romper su voluntad, fue sentenciada muerte,
nunca se cumplió, el soldado que la llevaba, la dejo libre,
sobornado por la resistencia, Irena no podía llevarse el secreto de la ubicación
Irena con la edad que tenia cuando
salvo a sus niños.
 de los niños con su muerte.

Oficialmente figuró en las listas de ejecutados e Irena pudo continuar
trabajando con una falsa identidad.
Los reunió con sus familiares, diseminados por
toda Europa, pero la mayoría había perdido
a sus familiares directos en los campos de concentración nazis.
Los niños solo conocían su nombre en clave
" Jolanta ".
Varios años mas tarde, su historia fue publicada en un periódico, acompañaba el articulo,
fotos suyas de la época.
Fue reconocida por varias personas que aun recordaban su cara y la llamaron para decírselo.

“ Recuerdo tu cara …soy uno de esos niños, te debo mi vida, mi futuro y quisiera verte…”.

foto de la residencia donde vive en la actualidad.

Irena Sendler vivió años encadenada a una silla de ruedas, debido a las lesiones que arrastra tras las torturas sufridas por la Gestapo.

No se consideraba una heroína.
Nunca se adjudicó crédito alguno por sus acciones.
Siempre que se le preguntaba sobre el tema, Irena decia:

Mi padre médico, que falleció de tifus cuando era todavía pequeña, me inculcó lo siguiente:

“Ayuda siempre al que se está ahogando,
sin tomar en cuenta su religión o nacionalidad.
Ayudar cada día a alguien tiene que ser una necesidad
que salga del corazón”.
"Podría haber hecho más, y este lamento me seguirá hasta el día en que yo muera."

Irena tenía en su habitación cientos de fotos con algunos de aquellos niños sobrevivientes o con hijos de ellos.
El Legado de Irena.

“No se plantan semillas de comida.


Se plantan semillas de bondades.

Traten de hacer un círculo de bondades,

éstas los rodearán y los harán crecer más y más”.

Irena Sendler

Fuentes:
Imagenes

Wikipedia





" La Locura y Enajenación de los hombres, nunca pudo con la Férrea
Voluntad de esta Fuerte y Valiente Mujer.

ZereZas.




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